Ya empezó con mal pié la república. Al igual que la legislatura nacionalsocialista actual, si no hubiera sido por causas extrañas no se hubiera producido nunca. Pero para desgracia de España, pese a que las elecciones las ganaron por mayoría los monárquicos, debido a presiones, violencia, trapicheos y sobre todo al ganar los republicanos en las principales capitales se le restó legitimidad al Rey Alfonso XIII que huyó a Francia, todo esto lo aprovecharon para proclamar la república en España. Manifestaron su poder, como a ellos los gusta, haciendo la revolución, o sea, quemando conventos, bibliotecas, obras de arte y asesinando religiosos y a cualquiera que se les opusiera. Son célebres las palabras del presidente del gobierno, Azaña, en mayo de 1931 contestando al ministro de Gobernación cuando le preguntaba ¿porque no salía la Guardia Civil a restablecer el orden? y aquel le respondió “eso no, todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano”, estas palabras le califican, antepone sus ideas a restablecer el orden en la nación, prefiere favorecer a los suyos, aunque estos sean unos delincuentes. Debido a la pasividad del gobierno, o a la ausencia del mismo, o al desgobierno, se continúa con la persecución religiosa, los asesinatos y la injusticia social. Por ejemplo en Macotera se produjo uno de tantos casos de aquella época, el día 15 de diciembre de 1932 en una lucha entre patronos y obreros se saldó con un muerto y tres heridos graves. Estos casos se pueden contar por miles en toda España.
En el año 1933 llega la campaña electoral, la C.N.T. sostenía “nosotros no vamos a las elecciones sino a la revolución para implantar el comunismo libertario en España; obreros, preparad las bombas y las pistolas”, el socialista Indalecio Prieto amenazaba “con levantar la tapa de los sesos de un balazo al que se cruce en su camino”, y el también socialista Largo Caballero decía “si los socialistas somos derrotados en las urnas, iremos a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos”. Esta es la izquierda dialogante, la que le gusta a Zapatero. La derecha ganaría las elecciones, e Indalecio Prieto seguía diciendo “si se entrega el poder a las fuerzas reaccionarias, el pueblo estará en el deber de levantarse revolucionariamente”, la C.N.T. informaba a sus afiliados “alerta, trabajadores, cerremos nuestras filas y estemos prestos a saltar cuando el órgano confederal lo diga, la revolución social no espera ni atiende a razones”. Largo Caballero, se le conocía como el Lenin español, seguía con su discurso violento radicalizando todavía mas la situación: “Yo declaro que hay que armarse y que la clase trabajadora no cumplirá con su deber si no se prepara para ello... En la conciencia de la clase trabajadora hay que dejar grabado que para lograr el triunfo es preciso luchar en las calles con la burguesía, sin lo cual no se podrá conquistar el Poder. Hecha esta preparación, habrá que esperar el momento psicológico que nosotros creamos oportuno para lanzarnos a la lucha, cuando nos convenga a nosotros y no al enemigo... En definitiva, habrá que luchar en las calles”
En el año 1934 Indalecio Prieto redacta el programa revolucionario del PSOE, del que destacan puntos como la reforma radical de la enseñanza pública, disolución de todas las ordenes religiosas, incautación de sus bienes y expulsión de las que se consideren peligrosas, disolución del ejercito, disolución de la guardia civil y creación de la milicia popular.
Con estos partidos de izquierda y estos dirigentes es fácil comprender como el 5 de octubre del año 1934 estalla un intento de golpe de estado con miles de muertos sobre todo en Cataluña y Asturias. Muchos lo consideran el inicio de la Guerra Civil. El gobierno proclama la ley marcial en toda España y llama al General Francisco Franco para sofocar la rebelión. O sea, Franco protege la república y la constitución contra quienes la promulgaron en el año 1931. Lo peor pasó en Asturias, donde los sublevados quemaron entre otras cosas, la Universidad y la Catedral de Oviedo, saquearon lo que les dio la gana, hasta el día 18 en que es sofocada la rebelión. Los dirigentes socialistas hacen un comunicado, en el cual hacían constar que aquel movimiento de insurrección había sido sólo un primer acto en el cual habían sido derrotados, pero la lucha continuaría. Ellos pensaban que habían perdido esa batalla pero la guerra continuaba, y según ciertos historiadores la pensaban continuar el día 1 de agosto de 1936, pero debido al alzamiento del 18 de julio no pudieron implantar la republica soviética en toda España, que es lo que querían.
En septiembre de 1935 el líder de la derecha Calvo Sotelo en un discurso en las Cortes diría: “esta crisis, última en orden cronológico, primera quizás en orden patológico, porque patológicamente puede considerarse una crisis que ofrece, como ésta, multiplicidad gravísima de taras funcionales de toda especie; crisis número trece o catorce de las planteadas con carácter total en los últimos cuatro años y medio; setenta ministros nuevos; carteras que han conocido ya diez titulares; titulares que han desfilado ya hasta por cuatro carteras diferentes, gobiernos de 30 días, crisis trimestrales. En fin para que seguir la exposición de síntomas que son un verdadero sarpullido, inseguridad, inestabilidad, discontinuidad plena, creciente y progresiva”.
Para dar una idea de lo que fue la campaña de las izquierdas para las elecciones del año 1936, el día 22 de enero, Largo Caballero en un discurso señala: “Si algún día varían las cosas, que las derechas no pidan benevolencia a los trabajadores. No volveremos a guardar las vidas de nuestros enemigos, como se hizo el 14 de abril... Si aquéllas no se dejan vencer en las urnas, tendremos que vencerlas por otros medios hasta conseguir que la roja bandera del socialismo ondee en el edificio que vosotros queráis”. El 26 de enero, el Lenín Español (Largo Caballero) pronuncia un discurso en Alicante, destacándose de sus palabras lo siguiente: “Las elecciones no son más que una etapa en la conquista y su resultado se acepta a beneficio de inventario. Si triunfan las izquierdas, con nuestros aliados podemos laborar dentro de la legalidad, pero si ganan las derechas tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Yo deseo una República sin lucha de clases; más para eso es necesario que desaparezca una de ellas. Y esto no es una amenaza, es una advertencia; y que no se diga que nosotros decimos las cosas por decirlas: nosotros las realizamos” El 2 de febrero en Valencia en otro discurso señala: “La clase trabajadora tiene que hacer la revolución... Si no nos dejan, iremos a la Guerra Civil. Cuando nos lancemos por segunda vez a la calle, que no nos hablen de generosidad y que no nos culpen si los excesos de la revolución se extreman hasta el punto de no respetar cosas ni personas”, como vemos las alusiones del dirigente socialista a la Guerra Civil son constantes, podemos pensar que la guerra era inevitable y si no la iniciaba un bando la iniciaría el otro.
José Antonio, fundador de Falange, manifestaba: “¿Es que defender la unidad de España es un delito? ¿Es que pretender modificar la Constitución, que es revisable, es delictivo?..., a diario se hace una propaganda por periódicos obreros de todos los matices revolucionarios, en los que se afirma que pretenden la conquista del Poder por medios violentos. Y esto debe ser licito cuando se tolera, y cuando a los que lo dicen no se persigue... Conscientes de nuestra responsabilidad ante los momentos históricos de España, en vez de optar por el suicidio cobarde o la frivolidad acomodaticia, preferimos el servicio y alistarnos en línea para evitar el hundimiento de los valores espirituales, sustituyendo el privilegio capitalista para salvar los principios religiosos, morales y patrióticos”, poco después le meterían en la cárcel, y pese a que en el juicio se le absolvió, fue asesinado en la cárcel de Alicante por el Frente Popular.
El dirigente de derechas Gil Robles señalaba "...¡Ya llegará un día en que la misma violencia que habéis desatado se volverá contra vosotros! Dentro de poco seréis en España el Gobierno del Frente Popular del hambre y de la miseria, como ahora lo sois de la vergüenza, del fango y de la sangre"
Por último solo decir que cuando Franco se alzó lo hizo para defender a la República, y en contra del Frente Popular que cada vez se estaba radicalizando más, y cada vez estaba mas en manos de Stalin. Si ha esto añadimos los lamentables sucesos del Cuartel de la Montaña, el Alcázar de Toledo, de las represiones sangrientas con asesinatos y fusilamientos de aquellos que fracasaron en el Alzamiento en Madrid, Barcelona y de las zonas que quedaron bajo el control del Gobierno del Frente Popular, hicieron cambiar su orientación hacia el antirepublicanismo.
Estas son las opiniones de los más destacados dirigentes de la época. A pesar de lo aquí expuesto todavía hay gente que piensa que en la segunda republica había democracia, cuando lo cierto es, que ni tan siquiera había estado de derecho, era el desgobierno del caos, provocado por la izquierda socialista al abrazarse a los antisistema, nacionalistas y separatistas.